Dama de Elche

La dama de Elche, junto a la dama del Cerro de los Santos y la de Baza (las tres en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid) son tres excepcionales ejemplos de escultura ibérica. Es un busto de carácter funerario con influencias del arcaísmo griego y el arte púnico. Resalta la ornamentación de su tocado con dos rodetes a ambos lados del rostro.
Scala/Art Resource/age fotostock
El encantador de serpientes
El ordenado diseño de hojas y fl
ores entretejidas, la imaginería selvática y el sentido armónico de la naturaleza son característicos de la obra de madurez de Rousseau. El encantador de serpientes (1907) es un ejemplo de las obras de tema fantástico y escenario tropical que comenzó a pintar en la década de 1890.
Venus de Willendorf

La Venus de Willendorf data de los años 30.000-25.000 a.C. y es la primera escultura que se conoce en la historia del hombre. La figura, labrada en piedra caliza, mide tan sólo 11,5 cm de altura, y representa un mito sobre la fertilidad.
Ali Meyer/Bridgeman Art Library, London/New York
Jefe maorí

En este retrato, pintado por Charles Frederick Goldie en 1907, aparece Te Aho Te Rangi, jefe maorí, profusamente tatuado y ataviado con pendientes y un colgante de aguamarina en forma de contorsionada figura humana. Su mantón ha sido quizás confeccionado con tejido de lino y hebras de pelo de animal. El Moto (tatuaje) era un signo de rango social, que se aplicaba en hombres y mujeres. Los tatuajes se hacían frotando con tinte las incisiones realizadas en la piel.
Russell-Cotes Art Gallery and Museum, Bournemouth/Bridgeman Art Library, London/New York
Magdalena Penitente
Esta talla, titulada Magd
alena Penitente (1664, Museo Nacional de Escultura, Valladolid), es obra de Pedro de Mena. La representación de santos en actitud de penitencia es uno de los temas más importantes del barroco en los países católicos. En este caso, María Magdalena, ataviada con una túnica, expresa su arrepentimiento ante la cruz.
Museo Nacional de Escultura, Valladolid, España/Bridgeman Art Library
El archiduque Leopoldo en su galería de pinturas

David Teniers el Joven inmortalizó en varios cuadros la colección de arte del archiduque Leopoldo Guillermo de Austria, para quien trabajó como pintor de cámara. Uno de ellos es el de la imagen, pintado en 1651, que se conserva en el Real Museo de Bellas Artes de Bruselas, Bélgica.
Gianni Dagli Orti/Corbis
Detalle de la iglesia de Wies, Alemania

El arquitecto alemán Dominikus Zimmerman
n proyectó la iglesia de peregrinación de Wies, cercana a Munich (Alemania), construida entre 1745 y 1754. La relativa austeridad del volumen exterior de este templo contrasta con la profusión decorativa de su espacio interior, que goza del delicado efecto lumínico característico de la arquitectura barroca y rococó.
Scala/Art Resource, NY
El Libro de los muertos

El Libro de los muertos (c. 1310 a.C.) era un texto egipcio con oraciones, sortilegios e himnos que utilizaban los muertos para guiar y proteger el alma en el peligroso viaje hacia la otra vida. Esta sección de dicho libro muestra el juicio final de un difunto, el escriba real Hu-Nefer, ante Osiris, dios de los muertos. Jeroglíficos e ilustraciones reflejan el ritual en que se pesaba el corazón del difunto antes de lograr la vida eterna.
Bridgeman Art Library, London/New York
Talla de madera vikinga

En esta talla medieval, procedente de la puerta de una iglesia noruega, se manifiestan las formas sinuosas del arte vikingo, que en muchos casos representan animales y figuras humanas. Éste es un episodio de la leyenda del héroe Sigfrido en la que vemos a su enemigo, Gunter, tocando el laúd con los pies mientras yace moribundo en el foso de serpientes.
Werner Forman/Art Resource, NY
Los vikingos

Recreación de una embarcación vikinga. Con este tipo de naves, los vikingos surcaron los mares en los siglos IX y X, durante la edad media.
Corbis
Buskr de masoneria
Burgos, España
Si hay algún elemento que identifique a la ciudad castellanoleonesa de Burgos es su bella catedral gótica, que vemos en la imagen. Capital de la provincia homónima, su casco antiguo constituye un paseo por el arte español, particularmente el medieval. Además de la catedral, esta rica ciudad histórica cuenta con otros edificios religiosos destacados, como las iglesias de San Lesmes, San Nicolás, San Esteban, San Gil, el monasterio de las Huelgas o la Cartuja de Miraflores, y con interesantes monumentos civiles, como la plaza de Carlos III (en la que se halla el ayuntamiento), el arco de Santa María, el puente de San Pablo, el castillo o la Casa del Cordón.
Archivo Fotografico Oronoz
San Isidoro, León

La colegiata de la ciudad española de León está dedicada a san Isidoro. Su construcción, iniciada a finales del siglo XI, culminó en el siglo siguiente. Es una de las más destacadas muestras del románico del Camino de Santiago. En esta foto aparece la cripta, en la cual se encuentra el panteón de los reyes de León, decorada con excelentes frescos de mediados del siglo XII sobre las bóvedas de crucería.
Archivo Fotografico Oronoz

Silla baluba
tallada en madera. Los miembros del pueblo baluba emplean este tipo de asientos durante las ceremonias de investidura de un nuevo monarca. La figura femenina representa a los antepasados del rey.
Werner Forman/Art Resource, NY
Bauhaus
Bauhaus, escuela alemana de arquitectura y diseño que ejerció enorme influencia en la arquitectura contemporánea, las artes gráficas e industriales y el diseño de escenografías y vestuario teatrales. Fue fundada en Weimar en 1919 por el arquitecto Walter Gropius que pretendía combinar la Academia de Bellas Artes y la Escuela de Artes y Oficios. La Bauhaus, basada en los principios del escritor y artesano inglés del siglo XIX William Morris y en el movimiento Arts & Crafts, sostenía que el arte debía responder a las necesidades de la sociedad y que no debía hacerse distinción entre las bellas artes y la artesanía utilitaria. También defendía principios más vanguardistas como que la arquitectura y el arte debían responder a las necesidades e influencias del mundo industrial moderno y que un buen diseño debía ser agradable en lo estético y satisfactorio en lo técnico. Por lo tanto, además de las clases de escultura, pintura y arquitectura, se impartían clases de artesanía, tipografía y diseño industrial y comercial.
El estilo de la Bauhaus se caracterizó por la ausencia de ornamentación en los diseños, incluso en las fachadas, así como por la armonía entre la función y los medios artísticos y técnicos de elaboración.
En 1925 se dedicó a la construcción de una serie de sobrios edificios rectangulares de hormigón y cristal en Dessau, especialmente diseñados para ello por Gropius. El estilo de este movimiento se tornó aún más funcional e hizo mayor hincapié en la expresión de la belleza y conveniencia de los materiales básicos sin ningún tipo de adorno. Otros arquitectos y artistas sobresalientes que componían el cuerpo de profesores de la Bauhaus fueron el pintor suizo Paul Klee, el pintor ruso Wassily Kandinsky, el pintor y diseñador húngaro László Moholy-Nagy (que fundó el Instituto de Diseño de Chicago siguiendo los mismo principios de la Bauhaus), el pintor estadounidense Lyonel Feininger y el pintor alemán Oskar Schlemmer.
En 1930 la dirección fue asumida por el arquitecto Ludwig Mies van der Rohe, que trasladó la Bauhaus a Berlín en 1932. Cuando los nazis en 1933 cerraron la escuela, sus ideas y sus obras eran ya conocidas en todo el mundo. Muchos de sus miembros emigraron a Estados Unidos, donde las enseñanzas de la Bauhaus llegaron a dominar el arte y la arquitectura durante décadas, contribuyendo enormemente al desarrollo del estilo arquitectónico conocido como International Style.
Desnudo bajando una escalera

Desnudo bajando una escalera (1912), del dadaísta Marcel Duchamp, combina las influencias futuristas con las cubistas.
© 2007 Artists Rights Society (ARS), New York / ADAGP, Paris / Estate of Marcel Duchamp/Bridgeman Art Library, London/New York
L'eléphant célèbes

Max Ernst estuvo muy influido por el dadaísmo y el surrealismo, como muestra este cuadro, L'eléphant célèbes (1921, Tate Gallery de Londres), donde se entremezclan motivos fantásticos e imágenes oníricas.
© 2007 Artists Rights Society (ARS), New York / ADAGP, Paris. Photo: Tate Gallery, London/Art Resource, NY
la incertidumbre del poeta
El artista grecoitaliano Giorgio de Chirico pintó en 1913 La incertidumbre del poeta, un cuadro enigmático cercano al surrealismo, que se aleja de la pintura metafísica que practicó en sus primeras obras.
© 2007 Artists Rights Society (ARS), New York / SIAE, Rome./Bridgeman Art Library, London/New York
El árbol de los cuervos

Los paisajes del pintor romántico alemán Caspar David Friedrich están impregnados de un simbolismo religioso. El árbol de los cuervos, pintado alrededor de 1822, se encuentra en el Museo del Louvre en París, Francia.
Scala/Art Resource, NY
La Virgen con el Niño, de Fouquet

Esta tabla formaba parte del Díptico de Melun, realizado por el pintor francés Jean Fouquet para la capilla de Nuestra Señora de Melun. Fechada en el 1450, actualmente se conserva en el Real Museo de Bellas Artes de Amberes, Bélgica.
Giraudon/Art Resource, NY
Las Meninas

Las Meninas (1656) es un cuadro complejo. Está considerado como la obra maestra de Velázquez. La figura del centro es la infanta Margarita Teresa, hija del rey Felipe IV, flanqueada por dos damas de honor (meninas). A la izquierda del cuadro está el propio Velázquez frente a un enorme lienzo, en el que quizá esté pintando al rey y a la reina, que aparecen reflejados en el espejo del fondo y que ocupaban, por lo tanto, el lugar donde ahora se encuentra el espectador del cuadro. La figura que baja la escalera en el extremo opuesto de la habitación sirve para acentuar el plano horizontal.
Bridgeman Art Library, London/New York
MURALES DE MEXICO
Rufino Tamayo

El estilo de Rufino Tamayo, influenciado por el arte cubista y por la obra de Joan Miró y Paul Klee, se diferencia mucho de la obra de otros pintores latinoamericanos ya que es más abstracto que figurativo. Este mural decora el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México.
Schalwijk/Art Resource, NY
Diego Rivera
La pintura mural moderna alcanza su cénit con la obra de Diego Rivera, el más prolífico y conocido de los muralistas mexicanos. Este fresco, La civilización tarasca, muestra algunas de las costumbres de este pueblo indígena de México, en este caso el teñido y dibujado de tejidos.
National Institute of Bellas Artes/Bridgeman Art Library, London/New York
Jaula para pájaros estilo gótico

El rococó utilizaba en algunas ocasiones formas góticas. Esta jaula para pájaros de caoba y base de metal (1765) tiene la forma de un belvedere (mirador) gótico. Pertenece a la colección del Instituto Smithsonian, en la ciudad de Washington.
Aldo Tutino/Art Resource, NY
Figura de cerámica maya

Algunas de las mejores piezas de cerámica maya son figuras muy elaboradas de dioses, realizadas en terracota. Esta pieza (c. 600-800) representa a una deidad del maíz.
Nefsky/Art Resource, NY
Gustave Doré: Divina Comedia

Los personajes y episodios de la Divina Comedia han inspirado a pintores e ilustradores de todos los tiempos, desde los anónimos artistas de los tiempos de Dante hasta maestros como Eugène Delacroix. Son célebres los grabados del francés Gustave Doré, como esta escena, fechada en 1861, que representa la fuga y persecución de los condenados al Infierno.
Corbis
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El pensador

El pensador, del escultor francés Auguste Rodin, debía constituir en un principio el elemento central del dintel de Las puertas del infierno para el Museo de Artes Decorativas de París. Esta obra, inspirada en el "Infierno" de la Divina Comedia de Dante y en Las flores del mal del poeta francés Charles Baudelaire, refleja una visión pesimista de la vida y de la felicidad. Las puertas del infierno no se completaron nunca y las piezas que se crearon para este proyecto, como El pensador y El beso, se exhiben actualmente como obras independientes.
Vanni/Art Resource, NY
Scapigliatura, movimiento literario y artístico italiano que se desarrolló tras la proclamación del reino de Italia (1861) sobre todo en el norte, y en particular en Milán, capital del mundo editorial y del periodismo.
El término scapigliatura, que significa ‘libertinaje', ‘desenfreno', procede del título de una novela de Cletto Arrighi (seudónimo de Claudio Righetti), El libertinaje y el 6 de febrero (1862), que narra el hecho histórico de la fallida sublevación de Mazzini en Milán en 1853. En la novela la palabra designa a un grupo de jóvenes patriotas anticonformistas y amantes del arte, "dispuestos tanto a lo bueno como a lo malo". En efecto, los escritores scapigliati adoptaron posiciones bastante críticas frente a la literatura y la cultura italianas de su tiempo, admirando sobre todo a autores extranjeros como Baudelaire, Gautier, Heine, Hoffmann, Jean Paul y Poe: una predilección que determinó un positivo efecto de apertura y rejuvenecimiento de la cultura literaria italiana.
Autores de distintas edades, de extracción social muy diversa, de ideología con frecuencia antitética (desde el socialista Paolo Valera hasta Carlo Dossi, colaborador de Francesco Crispi), quedaron unidos por su crítica casi siempre radical a la tradición literaria italiana, y dieron voz al inconformismo y a las contradicciones que caracterizaron al nuevo Estado unitario. Su crítica la realizaron tanto en obras narrativas, como en textos poéticos impresionistas, con contenidos e imágenes muy incisivas (esqueletos, cadáveres, momias). Se trata de textos impregnados de una tensión ideal a la que se contrapone la conciencia de la imposibilidad de una quietud espiritual y la atracción fatal hacia todo aquello que la vida y los cuerpos tienen de menos etéreo y sublime. Sus ideas y provocaciones, que suscitaron vivas polémicas y animadas discusiones, fueron publicadas en algunas revistas scapigliate, como la Cronaca grigia de Arrighi o la Palestra letteraria artistica scientifica de Dossi.
El padre reconocido del movimiento fue Giuseppe Rovani, autor de novelas históricas, admirado sobre todo por Cien años (1869), en la que reconstruye un siglo de la vida milanesa (desde mediados del siglo XVIII hasta mediados del XIX) a través de una miríada de personajes históricos y de ficción en un riquísimo mosaico narrativo alternado con cuadros costumbristas.
Iginio Ugo Tarchetti se ocupó, en cambio, de la novela social (Paolina, 1866, Una noble locura, 1867), y escribió los Cuentos fantásticos (1869), inaugurando un género poco afortunado en Italia. Pero su fama se debe sobre todo a la novela corta Fosca (1869); es el nombre de la protagonista, una mujer fea y enferma de los nervios, que fascina y arrastra casi hasta la locura a Giorgio La Ferlita, un joven y arrogante militar incapaz de sustraerse a esa magia.
Arrigo Boito fue un refinado músico, muy conocido por los libretos de Ópera que escribió para sus propias obras Mefistófeles (1875), y Nerón, representado en La Scala en 1924 bajo la dirección de Toscanini. Para Verdi escribió Otelo y Falstaff. Como poeta compuso Rey Oso (1865) y El libro de los versos (1870), aunque escribió también cuatro novelas, entre las cuales destaca El alfil negro (1867), historia de una partida de ajedrez a muerte entre un negro, Tom, y un blanco, Giorgio Anderssen, en la que cada uno lleva su correspondiente color.
Carlo Alberto Pisani Dossi es el escritor más refinado del grupo: publicó su primera novela, Anteayer-por escrito (1868), cuando contaba sólo dieciocho años; a continuación escribió una novela irónicamente autobiográfica, Vida de Alberto Pisani (1870). Su humorismo se nutre de un lenguaje muy abigarrado en el que elementos dialectales se mezclan con neologismos formando un pastiche muy original, que en algunos casos anticipa la prosa de Gadda.
Emilio Praga fue un buen poeta: Paleta (1862), Penumbras (1864); mientras que Paolo Valera dedicó su vida a denunciar las míseras condiciones del proletariado de la sociedad industrial, con numerosas obras en las que retrató sin mistificaciones a personajes marginales y describió situaciones de degradación: los héroes de sus páginas son prostitutas, pordioseros, mendigos o humildes trabajadores. Un mundo encerrado en el Casone di porta Magenta, el palacio milanés que, con sus míseros habitantes, es el protagonista de la mejor novela de Valera, El gentío (1901).
En Piamonte algunos escritores siguieron a los scapigliati lombardos: Giovanni Faldella (En Viena, un paseo con el lápiz, 1874, y Figuritas, 1875), Giovanni Camerana (Versos, 1907).
Los escritores scapigliati frecuentaron a otros artistas con los cuales compartieron el interés por un nuevo arte moderno: por ejemplo, el libro Amores (1867), de Dossi, fue ilustrado por un pintor scapigliato, Luigi Conconi. Entre estos artistas cabe destacar a Tranquillo Cremona, Daniele Ranzoni y el escultor Giuseppe Grandi. Se trata de una pintura en equilibrio entre el pasado y el presente, entre la tradición y la innovación. En este ambiente se movió también el escultor Medardo Rosso. Gracias a sus esculturas de cera, dedicadas a personajes marginales de la vida urbana, Rosso fue muy admirado por Umberto Boccioni, que fue el que cambió la tendencia impresionista de la scapigliatura a posturas más vanguardistas que condujeron al futurismo.
Pintores, escultores, músicos y escritores de la scapigliatura constituyeron una pequeña sociedad no exenta de contradicciones y profundas discrepancias, pero unida por algunos rasgos que luego sus continuadores exageraron. Una de esas características es el motivo romántico del artista perseguido y pobre, destinado a morir joven (Tarchetti murió de tifus a los treinta años, Camerana y Cremona se suicidaron): un mito favorecido por la lectura de una obra francesa célebre en la época, Escenas de la vida bohemia (1851), de Henri Murger, obra en la que se basa la ópera La Bohème de Puccini.
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